
48.
Y cuando el viento roza sus cuerdas,
hay un violín que se toca a sí mismo.
Y un vino, una fogata ... una mujer
cierran esta noche de serenata.
Y es ahí cuando apareces ...
tras el sino musical, semidesnuda,
esperando un no sé qué, en un sí sé dónde.
Miradas de fuego que se cruzan,
y de los dos, alguno declina la cabeza:
sea timidez o sea miedo ...
eso es amor ! !

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