
29.
Y te incluyes en un cielo que no te pertenece,
osas irrumpir en su silencio.
Fracturas la naturaleza, no en pedazos, no!
en su mismísima esencia.
Tu aliento extremado propaga la luz eterna,
en espirales que rasguñan las estrellas.
Difundido en el azul intenso de los sueños,
sobresales en su fragancia.
Bola de fuego inoportuna!
colona de lo ajeno.
Invasora de espacios con dueño.
Cruzaste el cénit con ayuda del tiempo,
así mismo te pondrás sobre el cactus
que te aguarda.
Y ya pasada la noche
- como magia -
renacerás en el horizonte matutino,
donde tu fuerza es más que necesaria.
Oh! señor absoluto de este universo,
centro vital de la existencia,
tus huellas ya son borradas por las nubes,
cortinas que intermedian tu espectáculo.
Anillo de infinitos kilates!
La luna hoy te concederá su mano.
Más aún tu presencia es mi sueño enérgico
y así este momento no será noche para mí ! !

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