37.
Y dicen que de amor,
que de amor se muere.
Y les creo.
Porque mi pecho
- ese arrabal vagabundo -
alberga cuanta miseria
se puede esconder.
Lágrimas aún no secas
recorren mi cuerpo,
en segundos que duran siglos.
Dónde estás corazón!
dónde estás maldito ! !
jueves, 17 de enero de 2008
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