
33.
Me rodea una atmósfera, un sólo momento.
Estoy inflamado de amor y no de sueño.
Una prisión etérea es la veta de lo que siento,
y es allí donde te encuentro ...
serenamente bella, en bicolor!
Si no te amo hoy, te amo desde ayer,
porque mi amor no aguarda lo alterno,
sólo si de ti deviene.
Aproxima tus senos hasta lo profundo mío,
uniendo universos en expansión,
tejiendo lunas enteramente alcanzables.
Como un duende que se asume en silencio
para dar paso a la noche entusiasta.
He vuelto en caracoles salinos a lo alto del mar
tras la refulgente alborada que a todo hace invernar,
y que duele en los ojos de un soñador.
Incauto, dichoso e imprudente.
Quiero ser el proveedor de tu sombra
como tú para la mía.
Rayo misterioso que engendra en su luz
viejos cantos de rana.
Solfeos inadecuados para su tiempo.
El acorde mayor incita un átomo musical,
cuyo núcleo es tu corazón!
Puedo saber más de ti,
pero me basta el intento.
No quiero creer en lo incierto:
para nadie es real!
Aunque de momento aparento dormitar,
cruzo el cenit con la rapidez del rayo,
sino con la lentitud del pavo.
Me acerco a la infinidad
o beso la superficie del sial
con la simplicidad de la flor.
Mis alas, esta vez, no son de cera.
El sol lo sabe, Ícaro también.
Pero aún la tentación de caer me envuelve,
me fascina, y conlleva al delirio intenso,
donde el vacío quizá sea un mundo,
de un sólo momento, de un sólo esplendor ! !

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