41.
Abuso de mi consciencia
en mira a la redención.
Soy mi propio templo.
Ajusto el tiempo según conveniencia.
Recorro mi mente dentro
de la misma concreción de mi espíritu.
Soy el ahora, más nunca el olvido.
En la medida que mida soy medido.
Mi verdad es silencio.
Demarco mi vuelo por ósmosis.
El amor está en sí y para sí,
luego mi convicción de huir
es bien relativa:
nadie puede huir de sí mismo,
pues se lleva consigo.
Tan sólo olvidarse por un rato,
e idearse un meridiano en el cual gravitar,
para y hasta el fin ! !
jueves, 17 de enero de 2008
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