jueves, 17 de enero de 2008

Hipnósis

13.
Deja que mi pulso
se sincronice con el tuyo.
En la distancia.
Que las estrellas jueguen
con tu mirada.
La noche repose en el silencio
cual fulgente alborada.

Que el verdor de la natura nos abrase,
y la estigma de tu luz hilvane
el ineluctable litoral de fuego,
donde el céfiro implacable
de extenuas jornadas,
satura espacios indefinidos.
Que la semilla perfecta
del eterno sembrador,
renazca como vergel fecundo
en la ambrosía de tus sueños.


Sólo déjame y déjate llevar
por la corriente boreal
fingiendo insatisfacción.
Cada vez más,
más y más lento ... ! !

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