42.
Me invade el oscuro fervor
de una cruel caricia.
Te fertilizo en mi memoria
reduciéndome a cenizas.
Sos el agua para mi fuego,
humedeces mi erosión.
En ti, soy viento que cruza
pueblos en días,
y se interna en la autopista
de un espesa tormenta.
Soy más que un recuerdo,
la lluvia es mi universo,
en el que me expando
hasta la desmesura.
El deseo de estar perdido
arde en mí en forma de llama.
jueves, 17 de enero de 2008
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