45.
Una mañana te encontré
susurrando canciones
que yo te canté.
Qué alegría verte!
qué caderas y qué son.
Para ya de jugar que me iré,
no soporto verte tan linda, mujer!
Hazlo lento y me quedaré,
descubre tu torso de sirena
y esos senos de primavera,
que yo seré para ti, tu único público!
Tu saliva es la miel
de la cual me humedezco.
Déjame tocarte hasta estremecer,
y ser Uno en amor !
jueves, 17 de enero de 2008
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