jueves, 17 de enero de 2008

En el planeta del amor II

52.
Se percibe tu presencia en la mía
como la sangre en el cuerpo.
De vez en cuando
bésame, para no perder la costumbre !


Océanos, islas, polos,
volcanes, ríos, desiertos,
lagunas, playas ...
Hasta cuándo dejaremos de erosionar?

Se piensa en el tiempo
incluso para soñar,
que somos eternos
y nuestra residencia es el amor!

Fracturas el silencio
en la plenitud de un beso,
cuando raya el alba
entre acantilados dormidos.

Visitas nuestro espacio
en cuestión de memorias
como si al emigrar
volvieras a empezar!


Creemos en el silencio
Y nos deshacemos de nuestros cuerpos.
Persistimos en tu furor uterino
como resiente el agua al calor:
con fuerza, ímpetu y corazón!

Sincroniza tu cintura
con el pulso de la razón
que yo seré lo que tu mirada desee,
lo que tu sueño reproduzca.

Y alguno dirá que ya es suficiente,
nunca es suficiente si lo que sangra es amor!

Te prometí luz
y recibiste un sol!
cuánta alegría incrustada en oro
que hasta brillo en tu devoción!

Ah! tu rostro vivido y saciado
como la miel del panal.
Estoy para incrustarme en vos
y recibirte, recibirte tal cual!

Déjame revertir tu seducción
y acariciar tu instinto maternal,
velar este trueno que depara firmeza,
y que alborea como incienso.

Me mantengo en tu regazo
explorando lo debido,
y hallo en ti un paisaje desprotegido

Eres mi inicio, mi refugio.
Todo fuera de ti me afecta,
déjame escampar en vos
que eres guarida perfecta!

Dime entonces tu origen
para encontrarte,
a la hora indicada,
en el lugar señalado.

Y de vez en cuando
quiéreme, como se quiere y se aturde.
Y de vez en cuando
bésame, para no perder la costumbre ! !

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