18.
Desde ahora y como siempre
inicio mi vuelo sideral inalterable,
con argucia, con recelo, por placer.
Recorro pistas buscando mi inconsciencia,
la cual yace tendida entre lágrimas y valles.
Mi fuego austral consume lo vivido,
en dos, en tres, ... en fin!
Quise ser otro alguna vez.
Fingí morir en el cauce amargo
de mi río onírico:
corriente extremada que todo lo convence.
Un rayo parte de la inexistencia,
me cobija con su fulgor animado
y arriva justo al final del deseo.
Temo ser ausente en mi nuevo yo.
No coordino color alguno,
ni siquiera mi nombre permanece
atado a quien pudiera ser.
Todo cambia, todo cambia en su interior,
y el ayer de hoy es por siempre todavía ! !
jueves, 17 de enero de 2008
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