60.
Ha parado de llover,
y la plenitud me descubre.
Ya no soy un extraviado.
La magia de estar perdido
se ha ido ... pero volverá.
Del cielo se desprende
un rayo furibundo de sol,
evaporando mi humedad.
Soy un hombre de primavera.
Así debe ser.
Una flor, una abeja, miel y ...
Mi laberinto es otro:
un camino ilimitado de grandezas.
Bajo nubes convexas,
de no grueso calibre
y de esbelta figura.
He vuelto para quedarme.
Es este mi fin o mi medio?
Si me quedo, río de placer,
si me voy lloro en alegría.
Todo es cíclico:
se condensa, se evapora y se sublima.
Hasta la sangre que cicatriza las heridas.
Si bien, ha parado de llover ...
y en casa me preparo un café ! !
jueves, 17 de enero de 2008
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