jueves, 17 de enero de 2008

Relativo

20.
La tarde se me hizo cielo esperándote!
y la savia de tu luz que nunca brilló,
so pena de ser intervenida,
fue absorbida en esencia,
en su ruta hacia el olvido.
Como un desvelo fantasmal,
aviso tu cuerpo en el mío.
Percibo texturas hasta ahora ignotas,
aunque siento en mí, ni tu sombra presente.

Solo, en la soledad que anochece.
En la rigidez de un silencio reprimido.
Como flor del desierto acaso.
Una luna de ámbar sucumbe
ante la eternidad del vacío,
ni siquiera es divisada a lo lejos.
Y es tu esencia la que lastima.
No bastaron intentos por abrazarte,
a tu arrogancia e indiferencia esquiva.
Algún día me quisiste y alguna noche me amarás,
más aún es este presente
el que me recuerda que no estás ! !

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