
Te extiendes cual océano de ámbar.
Te encoges cual corazón reprimido.
Es el tiempo que acusa tu renuncia inesperada,
de dilataciones incontinuas
mas no por ello cesantes.
Al calor de una sonrisa perpetrada,
y de un gesto sin estrenar,
me entrego a tu desnudez
como el pez se entrega al mar.
Bucear tu geografía
con más sangre que piedad.
Ser en uno lo que son dos.
Repartir sentidos
en dirección dual,
omitiendo posibles distancias;
fulgurar en espacios definidos
por una misma unión.
Provocar gruesas fisuras
donde no halla perdón.
Te encoges, te extiendes ;
mas lo que importa,
es que te entiendes ! !

No hay comentarios.:
Publicar un comentario