
Y sin embargo te desvaneces como agua evaporada ;
con un ruido neutral propones tu ausencia,
que sobre el último horizonte se vislumbra con permanencia.
Realizas tu encanto con especial encanto,
como si al hacerlo te hicieras miel.
Perpetúas tu gracia hasta la humedad sosegada ;
cantas ya sobre terrazas abiertas,
sobre pabellones compuestos.
Y vibras con la naturalidad
de un silencio llevado a cuestas.
En tus olas sobrevive la semilla de lo desconocido.
Donde llore el agua, contigo iré !
donde llore el agua, allí estaré !

Insistes en perpertuarte
como lámina cubridora de espacios ;
Persiste un hálito de vos que incinera quimeras.
Sobre tu rango pretendo una tregua ;
inserto en tu velo como tu en el mío,
aplacado en su grandeza exhalo este clamor sempiterno.
En una promesa nocturna y abismática,
recurro a lo fortuito ;
al incierto querer de una soledad.
Accederé a vos en mi quebranto ;
en aquel vértigo que precipita ausencia.
Donde llore el agua, celaré hasta tu sombra ;
donde llore el agua, visitaré tus ansias.
Todo cuanto invade piedras tiene de libertad ;
porque hasta el dolor sucumbe
cuando un deseo es reventado.

Y no existe tiempo que se mida
ni espacio que se ocupe para cuando el filo es rebasado.
Sos víctima de mi afán infinito ;
hallo regocijo en tu esplendor.
Mi presión por ti explota en granito ;
con flojas muestras de furor.
Como agua recorro tu cauce.
Sigo tu itinerario otoñal
hasta que la desmesura me arrebate,
estas ganas de ti ... fuerzas para vivir !
Mis palabras ya se diluyen
encontrando raíces sin afinidad ;
se evaporan al saber que te han perdido ;
se congelan por tu misma humedad.
Humedad para conmigo y mi eternidad.
Donde llore el agua, en ti me verteré ;
donde llore el agua, creeré en vos ! !
con un ruido neutral propones tu ausencia,
que sobre el último horizonte se vislumbra con permanencia.
Realizas tu encanto con especial encanto,
como si al hacerlo te hicieras miel.
Perpetúas tu gracia hasta la humedad sosegada ;
cantas ya sobre terrazas abiertas,
sobre pabellones compuestos.
Y vibras con la naturalidad
de un silencio llevado a cuestas.
En tus olas sobrevive la semilla de lo desconocido.
Donde llore el agua, contigo iré !
donde llore el agua, allí estaré !

Insistes en perpertuarte
como lámina cubridora de espacios ;
Persiste un hálito de vos que incinera quimeras.
Sobre tu rango pretendo una tregua ;
inserto en tu velo como tu en el mío,
aplacado en su grandeza exhalo este clamor sempiterno.
En una promesa nocturna y abismática,
recurro a lo fortuito ;
al incierto querer de una soledad.
Accederé a vos en mi quebranto ;
en aquel vértigo que precipita ausencia.
Donde llore el agua, celaré hasta tu sombra ;
donde llore el agua, visitaré tus ansias.
Todo cuanto invade piedras tiene de libertad ;
porque hasta el dolor sucumbe
cuando un deseo es reventado.

Y no existe tiempo que se mida
ni espacio que se ocupe para cuando el filo es rebasado.
Sos víctima de mi afán infinito ;
hallo regocijo en tu esplendor.
Mi presión por ti explota en granito ;
con flojas muestras de furor.
Como agua recorro tu cauce.
Sigo tu itinerario otoñal
hasta que la desmesura me arrebate,
estas ganas de ti ... fuerzas para vivir !
Mis palabras ya se diluyen
encontrando raíces sin afinidad ;
se evaporan al saber que te han perdido ;
se congelan por tu misma humedad.
Humedad para conmigo y mi eternidad.
Donde llore el agua, en ti me verteré ;
donde llore el agua, creeré en vos ! !

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