Despidió una mirada constipada
por el céfiro sulfuroso de su propio averno.
Más con tenuidad que con desdén,
profundizó la imagen dentro de sí;
tanto que alcanzó a olvidarse.
El mutismo de su retina
reflejó su traslado a la esfera temporal,
donde no supo hallar palabra que la aturdiese.
Hendió el nervio de su santidad,
profanando sus entrañas hasta sangrar silencios;
con ecos extendidos en la inmensidad.
Supo ausentar su presencia sin huir.
Y fue su valor el que denudó su mente.
Y fue su candor el que denunció su muerte ! !
por el céfiro sulfuroso de su propio averno.
Más con tenuidad que con desdén,
profundizó la imagen dentro de sí;
tanto que alcanzó a olvidarse.
El mutismo de su retina
reflejó su traslado a la esfera temporal,
donde no supo hallar palabra que la aturdiese.
Hendió el nervio de su santidad,
profanando sus entrañas hasta sangrar silencios;
con ecos extendidos en la inmensidad.
Supo ausentar su presencia sin huir.
Y fue su valor el que denudó su mente.
Y fue su candor el que denunció su muerte ! !

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